10 recursos para preparar intervenciones en público

Hablar en público es un arte y, como cualquier arte, requiere de recursos que nos ayuden a conectar con nuestra audiencia, especialmente cuando necesitamos «preparar» nuestra intervención. Preparar no significa que estemos quitándole espontaneidad a lo que decimos, sino que estamos enriqueciendo nuestro discurso, añadiendo elementos que lo hagan más memorable, claro y atractivo.

Consejos para realizar intervenciones en público

Si te has preguntado cómo mejorar tus intervenciones, aquí tienes 10 herramientas que pueden marcar la diferencia.

1. Los datos: cuantificar importa

Nada capta más la atención que un dato relevante y sorprendente. Los números aportan objetividad y credibilidad. Incorporarlos en tu discurso no solo te hace parecer mejor preparado, sino que también le da a tu audiencia algo concreto para recordar.

Por ejemplo, si hablas sobre el miedo a hablar en público, podrías empezar con: «¿Sabías que el 75% de las personas sienten ansiedad al hablar en público? Es uno de los temores más comunes, incluso por encima del miedo a las alturas.» Este dato prepara el terreno y conecta emocionalmente con quienes te escuchan.

2. Estudios: apoyarte en la ciencia

Citar investigaciones o estudios refuerza tus argumentos y muestra que te has documentado. Un estudio bien citado puede ser el respaldo perfecto para cualquier punto que quieras subrayar.

Por ejemplo, si hablas sobre la importancia del contacto visual, podrías mencionar: «Un estudio de la Universidad de Harvard muestra que el contacto visual puede incrementar la percepción de confianza hasta en un 30%.»

3. Comparaciones: hacerlo más cercano

Las comparaciones son una forma sencilla de explicar conceptos complejos. Al relacionar algo desconocido con algo familiar, ayudas a tu audiencia a entender y visualizar mejor tu mensaje.

Por ejemplo, podrías decir: «Hablar en público es como aprender a conducir: al principio es aterrador, pero con práctica, se vuelve natural.»

4. Efemérides: el poder del contexto temporal

Aprovechar una fecha importante o una efeméride para enlazar tu mensaje siempre funciona. No solo demuestra que tu intervención es actual, sino que también le da un aire fresco y dinámico.

Imagina que das una charla el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer: «Hoy, en un día tan significativo como este, reflexionemos sobre el impacto de nuestras palabras en la igualdad de género.»

5. Bromas: El humor como aliado

El humor rompe el hielo y genera empatía, pero debe usarse con cuidado. Una broma adecuada al inicio puede relajar tanto a tu audiencia como a ti mismo.

Por ejemplo: «Dicen que hay dos tipos de personas: las que disfrutan hablando en público y las que estaban esperando a que hubiera un corte de luz y se suspendiera el acto. Yo empecé siendo del segundo grupo.»

6. Unir a la actualidad: mantener la relevancia

Conectar tu discurso con temas de actualidad te permite captar la atención de inmediato. La audiencia aprecia las referencias a eventos recientes porque les hace sentir que tu intervención es única y oportuna.

Por ejemplo: «En un mundo en el que la inteligencia artificial está transformando la comunicación, ¿cómo seguimos siendo auténticos en nuestras palabras?»

7. Hacer el mensaje físico: darle forma tangible

Utilizar objetos o gestos para reforzar tus ideas ayuda a que el mensaje sea más visual y fácil de recordar. Un ejemplo sencillo sería utilizar una cuerda para hablar sobre la importancia de estar conectados en equipo, o una pelota para representar cómo «pasar» ideas a la audiencia.

8. Humanizar: contar historias

Las historias personales siempre conectan. Hablar desde tu experiencia no solo hace que tu mensaje sea auténtico, sino que también genera empatía.

Por ejemplo: «Recuerdo la primera vez que hablé en público. Me temblaban las manos y mi sentí la persona más sola del mundo. Pero descubrí que, si hablas con pasión, tu audiencia te escucha con el corazón y te sientes acompañado.»

9. Poner nombre a las cosas: se recuerdan mejor

Poner nombre a las personas, lugares o ideas de las que hablas añade un toque personal y ayuda a que el mensaje sea más claro.

Por ejemplo, en lugar de decir «un líder», puedes hablar de alguien concreto: «Ana, una emprendedora que con la que trabajé, me enseñó que el liderazgo es más acción que palabras. Yo quiero «Anas» en mis equipos.»

10. Triadas: la magia del tres

El cerebro humano adora el número tres. Usar triadas —estructuras en las que agrupas tres ideas, conceptos o ejemplos— da ritmo y claridad.

Por ejemplo: «Para conectar con tu audiencia necesitas tres cosas: ser auténtico, ser claro y ser relevante.»

Construye mensajes que queden

En las formaciones para hablar en público insisto siempre en lo mismo: preparar tus intervenciones es el primer paso para ganar confianza. Y utilizando herramientas las enriqueces para que capten la atención, emocionen y generen impacto. Los datos, las historias, el humor y la conexión con el presente son solo algunos de los recursos que puedes usar para que tu mensaje perdure.

Recuerda que cada intervención es una oportunidad única de conectar con tu audiencia. Usa estos recursos sabiamente y verás cómo tu mensaje no solo llega, sino que también permanece.

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